Lucia mira por la ventana, pensando. Hace tiempo que vé todo, no a través de la ventana si no en su cabeza. Piensa en su mamá, cansada, harta de todo. Piensa en su papá, cansado, negado a ver el bien en nada que no sea dinero. Ningune es mala persona, pero no necesitan serlo. La manera en la que se ven entre sí está armada, prefabricada. No es que no haya amor, quizás lo hay, es que tienen una deficiencia para explorar sus emociones. Una deficiencia que hace tiempo se volvió una elección. Por otro lado, ¿Y ella? Ha hecho mucho trabajo, le ha metido mucha garra. Pero aunque le cueste, lo hace. El tema es que con una brújula rota es difícil saber dónde estás. ¿Cuánto exagera al reaccionar con tristeza? ¿Dónde y en qué contexto gritar es poco apropiado? ¿Con quiénes y durante qué conversaciones es adecuado llorar? Lucía piensa, como siempre ha hecho. Taza de café en mano, mejilla pegada al vidrio frío sobre el que gotea la lluvia. Duele, quizás hay algo de masoquismo en ello. Quizás es qu...
Writing, narration and sometimes my voice too.